El Senado de la Nación rechazó este jueves el Decreto 462/2025 del Gobierno de Javier Milei, que reestructuraba al INTA y al INTI, en una votación que dejó al oficialismo prácticamente solo. La medida ya había sido desestimada por Diputados, por lo que quedó sin efecto.
El Senado de la Nación rechazó este jueves el Decreto 462/2025 del Gobierno de Javier Milei, que reestructuraba al INTA y al INTI, en una votación que dejó al oficialismo prácticamente solo. La medida ya había sido desestimada por Diputados, por lo que quedó sin efecto.
El resultado fue contundente: 60 votos en contra, 9 a favor y 2 abstenciones para el 462/25, el más sensible por su impacto sobre organismos técnicos clave. La Cámara trató cada decreto por separado y la oposición reunió una mayoría holgada.
El 462/25 modificaba de raíz la gobernanza del INTA y del INTI y habilitaba transformaciones institucionales que la oposición interpretó como un “vaciamiento”. También tocaba al INPI, ARICCAME, INASE e INV.
Desde el oficialismo, el jefe del bloque de La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche, defendió que no se cerraban instituciones sino que se “reorganizaban”, con funciones que —dijo— se mantenían. La réplica opositora fue que el Ejecutivo se excedió en facultades delegadas.
“Están degradando organismos estratégicos para la producción y la soberanía”, advirtió en el recinto Silvina García Larraburu (UC). Pablo Blanco (UCR) agregó que los decretos “exceden la delegación legislativa”.
La discusión se cargó de datos y advertencias técnicas. Fernando Rejal (Convicción Federal) sostuvo que el instrumento buscaba apropiarse de recursos y desprender inmuebles estatales “para negocios de pocos”.
Concluida la tanda de discursos, la Cámara alta votó uno por uno los decretos y tumbó los cuatro delegados y un DNU. Al haber sido rechazados también en Diputados, quedaron sin vigencia.
La decisión del Senado traduce, en los hechos, la continuidad institucional del INTA y del INTI bajo los marcos legales preexistentes y con sus consejos directivos y reglas de funcionamiento vigentes antes del 462/25.
Políticamente, el desenlace configuró un revés parlamentario para la Casa Rosada y dejó expuesto el aislamiento del oficialismo en el Senado. Crónicas internacionales lo leyeron como una derrota de alto impacto.

¿Qué sigue ahora? En el plano legislativo, el tema queda saldado mientras no haya una nueva ley que modifique a los organismos. En el plano judicial, en el oficialismo deslizan que podrían insistir en tribunales, aunque el rechazo de ambas Cámaras acota ese margen.
En paralelo, el Ministerio de Economía publicó este viernes 22 la Resolución 1240/2025 que pasó a “disponibilidad” a 367 trabajadores del INTA, el INASE y el INV, movimiento que generó inmediata controversia sobre su legalidad tras la caída del decreto.
La medida fue denunciada por dirigentes opositores y especialistas en redes sociales, que sostienen que, tras el rechazo parlamentario, ese andamiaje normativo carece de sustento. El propio artículo citó el Boletín Oficial y provocó cruces en el recinto.
Desde el Gobierno replicaron que se trata de un proceso de reordenamiento y que las funciones continúan. Esa fue, de hecho, la línea argumental esgrimida por Atauche durante el debate.
La reacción gremial fue inmediata. Trabajadores del INTI e INTA, articulados en la Asamblea Multisectorial y con ATE como columna, se habían movilizado al Congreso para exigir el rechazo del 462/25 y celebraron la votación.
“¡Senadores, voten por nosotros ya!”, había sido el lema repetido en la previa y en las calles. En X, cuentas del colectivo científico destacaron que a las 18.05 salió el rechazo al “deguace” del INTI y el INTA.
Tras la sesión, delegados del INTA denunciaron en medios y redes despidos y “revanchismo” del Ejecutivo pese al voto del Congreso. Hubo reportes de más de 300 cesantías o disponibilidades.
En el arco opositor, el rechazo fue exhibido como una defensa del sistema científico-tecnológico y productivo, y como un límite institucional al uso de decretos para reformar organismos con leyes específicas.
El oficialismo, por su parte, acusó a la oposición de bloquear la modernización del Estado y sostuvo que la reorganización buscaba eficiencia y transparencia, sin afectar las funciones esenciales de los institutos.
Para el sistema agroindustrial y la industria, la decisión trae alivio inmediato: el INTA y el INTI mantienen su trama de servicios, transferencia y asistencia técnica tal como estaba antes del 462/25. Productores y pymes habían advertido por el impacto de la reforma.
Aun así, el conflicto se desplazó al terreno administrativo y judicial, con presentaciones sindicales en estudio y con el Gobierno defendiendo su potestad para “reorganizar”. Será clave la interpretación sobre los efectos del rechazo parlamentario frente a actos dictados a su amparo.
El Senado sepultó el decreto que transformaba al INTA y al INTI; los organismos siguen como antes del 462/25; y el día después se llenó de chispas, con 367 pases a disponibilidad que reavivaron la disputa. La pulseada, lejos de terminar, cambió de ring.
Mientras tanto, en los pasillos del Congreso ya se discute si hace falta una ley que, por consenso, fortalezca y modernice a los institutos sin tocar su esencia: ciencia, tecnología y producción al servicio del desarrollo. Ese será el próximo capítulo.